Del 20 al 22 de abril de 2026, las ciudades de Paro y Thimphu, en Bután, fueron sede del Segundo Taller Interregional Mountains Connect. En este prestigioso encuentro global, CONDESAN tuvo una participación sumamente destacada en su rol de Secretaría Técnica de la Iniciativa Andina de Montañas (IAM), posición que ejerce actualmente con el apoyo del programa Adaptación en las Alturas (CONDESAN/COSUDE).
El evento fue organizado de manera conjunta por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) y el Gobierno Real de Bután. Su objetivo principal fue reconectar a los actores clave en la adaptación de zonas de montaña provenientes de los Andes, los Alpes, el Cáucaso, los Cárpatos, el este de África y el Himalaya.
Por parte de la IAM, el taller contó con la asistencia de cuatro puntos focales de Argentina, Perú, Colombia y Chile, país que actualmente ejerce la coordinación regional. La delegación de CONDESAN estuvo representada por Karen Price, de la Secretaría Técnica de la IAM, y Luis Daniel Llambí, coordinador del programa Adaptación en las Alturas.
Diálogo ciencia-política y gestión del conocimiento
Durante las jornadas, los representantes de CONDESAN lideraron espacios de intercambio fundamentales. Luis Daniel Llambí realizó una presentación introductoria sobre el impacto del cambio climático en la biodiversidad de las montañas del mundo durante la visita de campo al monasterio de Jelle.
Posteriormente, en la sesión de «Base Camps» (campamentos base de trabajo), CONDESAN e ICIMOD coordinaron conjuntamente el espacio dedicado a la ruta de gestión del conocimiento hacia la generación de políticas públicas. En este espacio, CONDESAN expuso sobre la gestión del conocimiento para la toma de decisiones estratégicas, tomando como marco de referencia la experiencia de la IAM en los Andes. Por parte de ICIMOD, se presentó el problema de la emigración de los jóvenes desde las montañas, y como esto ha conducido en Bután al desarrollo de una estrategia gubernamental de gestión, que ha sido incorporada al plan nacional quinquenal de gobierno.
Tras las presentaciones, se dio paso a una discusión general, orientada en torno a tres preguntas clave: cuáles son las prioridades temáticas para la integración de la gestión del conocimiento a la toma de decisión, cuáles son los vacíos de conocimiento y cuáles son los desafíos que se enfrentan en este ámbito. Este espacio interactivo arrojó conclusiones críticas para el futuro de las montañas, destacando la necesidad de promover enfoques participativos que integren a las comunidades locales y sus conocimientos tradicionales en la toma de decisión. Se enfatizó que las políticas de adaptación deben considerar valoraciones de impacto, costos y beneficios que respeten los aspectos culturales y la identidad de las poblaciones. Además, se identificaron temas urgentes como el retroceso glaciar, la gestión sostenible del agua y el monitoreo a largo plazo con un enfoque interdisciplinario para mejorar la calidad de vida en estos ecosistemas.
El desafío de la gobernanza regional
Una de las actividades centrales del encuentro, que abarcó la tarde del segundo día y la mañana del tercero, fue el ejercicio de simulación «Tamlar 2.0». Este dinámico «juego serio» dividió a los asistentes en cinco mesas de trabajo, asignando a cada persona un rol específico dentro del escenario ficticio de una región montañosa compartida por tres países. Los participantes debieron asumir posturas como representantes de los gobiernos, organizaciones comunitarias, investigadores y actores de los sectores turístico, agrícola e hidroeléctrico.

Un aspecto del desarrollo del «TAMLAR 2.0»
El reto principal consistió en diseñar y formular un proyecto de adaptación al cambio climático con un enfoque de integración regional, para ser presentado ante el «Fondo Ambiental de Tamlar» (TEF). Al concluir el ejercicio, los proyectos fueron expuestos ante un comité directivo simulado del fondo ambiental —integrado por representantes de COSUDE, ICIMOD y PNUMA—, quienes brindaron retroalimentación crítica sobre cómo fueron formuladas las propuestas.
De acuerdo a Luis Daniel Llambí, quien fue uno de los facilitadores de los grupos de trabajo, «El ejercicio fue sumamente exitoso, ya que evidenció de forma práctica las dificultades reales de la cooperación interregional y la gestión de fondos para promover estos espacios de trabajo conciliando la visión de múltiples actores y visiones». La dinámica obligó a los participantes a negociar a partir de intereses a menudo contrapuestos y cooperar para desarrollar soluciones conjuntas, buscando el equilibrio entre la conservación de la biodiversidad, la producción hidroeléctrica, la gestión sostenible del agua, el turismo y la agricultura. Como resultado de las intensas discusiones, los grupos lograron plantear mecanismos de gobernanza regional, integrando procesos de adaptación basada en ecosistemas y garantizando la participación de las comunidades y el sector privado.
Prioridades de acción en los Andes
Las distintas plataformas de montaña del mundo tuvieron oportunidad de reunirse durante el encuentro, con dos objetivos: por un lado analizar los resultados del TAMLAR 2.0 para identificar lecciones aprendidas en el contexto de sus regiones, y por otro aprovechar la reunión para definir las prioridades de trabajo de sus plataformas en el futuro cercano. Los representantes de la IAM identificaron cuatro líneas prioritarias de trabajo para los próximos dos años:
- Avanzar en la consolidación institucional de la plataforma, desarrollando estrategias para asegurar su sostenibilidad financiera.
- Crear mesas de trabajo temáticas alineadas con las tres convenciones de Naciones Unidas: cambio climático, biodiversidad y desertificación.
- Fortalecer los procesos de comunicación, impulsando una mayor participación de los países y puntos focales en la gestión del conocimiento.
- Impulsar el trabajo en torno al patrimonio natural y cultural, con un enfoque especial en las reservas de biosfera andinas.
El evento concluyó abordando las oportunidades para la cooperación interregional en espacios globales de diálogo y para acceder a mecanismos como el Fondo de Adaptación, el Fondo Verde del Clima y el GEF, herramientas esenciales para dar sostenibilidad financiera a estos procesos de cooperación interregional y lograr una verdadera incidencia desde la escala local hasta la global.

